La necesidad que hace surgir una economía alternativa como respuesta.
Comentaba en un post anterior que los valores que animan (literalmente, que le ponen el alma) al proyecto suelen ser suelen ser el marco de referencia fundamental.
Y si bien eso es muy importante, quizá lo más, quiero aquí referirme al otro aspecto, el práctico, el que está en el ámbito de la necesidad que hace surgir la “economía alternativa” como respuesta.
El tema es lo que en economía se llama “liquidez”.
Hay muchas cosas que me gustaría o necesito hacer (reparar mi cocina o tomar clases de danza sufí) y que no hago porque no puedo pagármelo. Tengo otras prioridades, y por lo tanto postergo o descarto algo que necesito o que quiero.
No tengo todo el dinero que me gustaría, pero tengo dos activos, que en la economía de mercado no siempre puedo aplicar oportunamente. Tengo tiempo, y tengo habilidades.
María pintaría el frente de su casa, o mejoraría su calidad de vida aprendiendo a relajarse, si supiera como hacerlo, o pudiera pagar por ello. Pero sólo es una informática experta en diseño sin esas otras habilidades que necesita. José tendría un sitio web que le permitiera promocionar y mejorar sus servicios como cerrajero, pero eso es caro y dificil y ni siquiera sabe qué debería hacer.
Pues de eso se trata el Banco del Tiempo. Generar liquidez. Ahora yo puedo “adquirir” eso que necesito o que quiero, porque tengo un fondo con qué pagar. Y ese fondo lo creo con mis activos (tiempo y aptitudes). Cuanto más útiles sean mis activos para los demás, más lograré “aplicarlos” en el mercado, y más servicios podré “adquirir”. Y lo interesante es que en un Banco de Tiempo, el concepto de utilidad está dado por las necesidades y los gustos de esa comunidad.
Y que esto suceda en una comunidad que además comparte una sensibilidad y una camaradería particular es un plus. Excusando lo burdo de la imagen, es como si fuéramos a comprar a un centro comercial donde todos (compradores y dependientes) tienen un algo que mola, lo cual hace mucho más agradable ir a comprar. Pero desde el punto de vista económico, lo más importante es que ahora puedo ir a ese centro comercial a comprar, y no sólo a mirar los escaparates.
El Banco del Tiempo no es sólo para ahorrar, sino para gastar sin endeudarse.
De modo que… ¡Eah!
¡Usemos la alternativa!
¡Animémonos a gastar y hacer cosas que normalmente no haríamos!
Y hagámoslo entre gente guay, que es de lo que hay.